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El paisaje electoral 2026: ¿Cómo se agrupan las candidaturas en la mente del electorado?

El paisaje electoral 2026: ¿Cómo se agrupan las candidaturas en la mente del electorado?

Tomatómetro|27 de enero de 2026|7 min lectura|394 vistas

Estudio estadístico basado en más de 300,000 votos que revela cómo la ciudadanía agrupa mentalmente a las 20 candidaturas presidenciales. Identificamos 4 clusters y los ejes que organizan las percepciones electorales.

El paisaje electoral 2026: ¿Cómo se agrupan las candidaturas en la mente del electorado?

El punto de partida: una radiografía ciudadana del escenario electoral

Con base en más de 300,000 votos emitidos por 23,712 ciudadanos en la plataforma Tomatómetro, se analizó cómo la ciudadanía percibe a las 20 candidaturas presidenciales actualmente en contienda. En total, 7,808 personas evaluaron a todos los candidatos clasificándolos como frescos o podridos, generando una base de datos rica para explorar similitudes y diferencias en las preferencias ciudadanas.

Este ejercicio permite observar no solo quién gusta más o menos, sino cómo se agrupan las candidaturas en la mente del electorado.


Qué tipo de análisis se realizó y para qué sirve

A partir de estas evaluaciones se aplicaron técnicas estadísticas de análisis de clusters y análisis de componentes principales (PCA), con el objetivo de identificar patrones de similitud entre candidaturas y los ejes que estructuran esas percepciones.

Si bien los datos no provienen de una muestra estadísticamente representativa, el objetivo del análisis no es generalizar, sino comprender el paisaje electoral, es decir, cómo los electores ordenan, comparan y simplifican la oferta política disponible.


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Dos ejes que organizan las percepciones electorales

El análisis muestra que las percepciones ciudadanas se organizan principalmente a partir de dos grandes escalas.

La primera, y más influyente, es el eje continuismo–oposición, que estructura la competencia política central.

La segunda escala distingue entre apoyos emergentes o incipientes y apoyos más establecidos, reflejando qué candidaturas logran consolidarse como relevantes en la contienda y cuáles permanecen periféricas.

Estos dos ejes permiten ubicar a cada candidatura en un plano que refleja su posición relativa dentro del ecosistema electoral.


Cuatro grandes grupos de candidaturas

A partir de estas escalas, las 20 candidaturas pueden agruparse en cuatro clusters claramente diferenciados.

El bloque del continuismo

El primero corresponde al continuismo, donde el Partido Pueblo Soberano de Laura Fernández se ubica en el extremo más definido. Muy cerca de esta opción, los ciudadanos agrupan también a Nueva República, Unidos Podemos y Avanza, evidenciando una alta coincidencia en las preferencias entre quienes apoyan al oficialismo y estas tres alternativas.

Este hallazgo es clave: sugiere que solo estas candidaturas tienen potencial real para disputar votos dentro del bloque continuista.


El bloque opositor y el problema de la diferenciación

En el extremo opuesto aparece un cluster claramente identificado como oposición, integrado por Liberación Nacional, Coalición Agenda Ciudadana y el Frente Amplio. Las tres opciones se ubican muy cerca entre sí, lo que indica una alta coincidencia en el tipo de electores que las apoyan.

De hecho, el análisis de coincidencias muestra que Claudia Dobles y Álvaro Ramos comparten cerca del 80% de similitud en las preferencias ciudadanas, lo que ayuda a explicar por qué el apoyo opositor aparece disperso y por qué resulta difícil para estas candidaturas diferenciarse entre sí.


El gran grupo de las candidaturas emergentes

Un tercer cluster, el más numeroso, agrupa a 11 de las 20 candidaturas. Estas opciones no logran ubicarse con claridad en el eje continuismo–oposición y su apoyo aparece como incipiente o marginal dentro de la contienda.

Este resultado sugiere que, frente a una oferta electoral amplia, la mayoría de las candidaturas no logra superar el umbral de relevancia necesario para influir significativamente en la competencia principal.


El centro fuera del eje dominante, entre la dificultad actual y una oportunidad latente

El análisis identifica un cluster compuesto por candidaturas establecidas, pero que no se alinean claramente ni con el continuismo ni con la oposición. En este grupo se ubican el PIN, el PLP y el PUSC, opciones que históricamente podrían asociarse al llamado centro político.

Sin embargo, el mapa de similitudes muestra que, en esta contienda, el centro no es el eje que organiza el voto. Al no ubicarse en ninguno de los polos que estructuran la competencia —continuismo versus oposición—, estas candidaturas enfrentan una dificultad clara de visibilidad y crecimiento en la primera etapa de la elección. En un escenario con alta polarización simbólica, las opciones que no encajan en ese marco tienden a quedar fuera del radar principal del electorado.

No obstante, esta misma ubicación intermedia encierra una posibilidad estratégica relevante. A diferencia de las candidaturas opositoras, que presentan altos niveles de coincidencia entre sí y dificultades para ampliar su base más allá de su propio bloque, las opciones de centro no generan un rechazo marcado desde el continuismo y, al mismo tiempo, pueden resultar aceptables para votantes desencantados de la oposición tradicional.

Esto implica que, si logran visibilizarse como opciones reales y competitivas, estas candidaturas podrían crecer captando apoyos tanto desde la oposición como disputando votos directamente al continuismo. En un eventual escenario de segunda ronda, esta flexibilidad podría convertirlas en alternativas particularmente fuertes, con mayor capacidad de construir mayorías amplias que las opciones claramente ubicadas en uno de los extremos.

Así, el hallazgo no es solo que el centro enfrenta hoy una desventaja en términos de posicionamiento, sino que su principal reto es superar una barrera de visibilidad en la etapa actual. De lograrlo, su ubicación fuera del eje dominante podría transformarse, más adelante, en una ventaja competitiva relevante dentro del desarrollo de la contienda.


La fortaleza estratégica del continuismo y sus disputas reales

Uno de los hallazgos más relevantes del análisis es que la candidatura de Laura Fernández es la que logra diferenciarse con mayor claridad del resto, al ubicarse en el extremo del eje continuismo–oposición. Esta posición reduce significativamente la superposición con otras opciones electorales y disminuye la disputa directa por su base de apoyo, otorgándole una ventaja estratégica en la contienda.

Sin embargo, el análisis también muestra que existen tres candidaturas que, desde la percepción ciudadana, aparecen relativamente cercanas al bloque del continuismo y que, en principio, podrían disputar parte de ese electorado. Se trata de Nueva República (Fabricio Alvarado), Unidos Podemos (Natalia Díaz) y Avanza (José Aguilar).

En el caso de Nueva República y Unidos Podemos, los datos sugieren que esta disputa no se ha materializado de forma efectiva. La candidata del continuismo parece haber consolidado su posición frente a estas opciones, que no han logrado erosionar su base ni diferenciarse lo suficiente como para atraer votantes que ya se identifican con la continuidad del gobierno.

El caso particular de Avanza

En contraste, el caso del partido Avanza resulta particularmente llamativo. A diferencia de las otras dos opciones, Avanza no solo ha logrado consolidarse como una candidatura estable dentro de la contienda, sino que su posicionamiento lo ubica como una alternativa que sí disputa votos directamente al continuismo, según las similitudes observadas en las preferencias ciudadanas.

Este patrón sugiere que Avanza podría constituirse en una de las pocas opciones con capacidad real de fragmentar el voto continuista, introduciendo un nivel de competencia que no se observa con la misma intensidad en el resto de candidaturas cercanas a ese bloque. En un escenario de alta concentración del apoyo oficialista, este tipo de disputa podría tener implicaciones relevantes, incluso en términos de evitar un gane en primera ronda.


Cómo simplifican los electores ante muchas opciones

El análisis sugiere que, frente a una oferta de 20 candidaturas, los electores tienden a simplificar el escenario. Primero descartan las opciones percibidas como irrelevantes y luego agrupan las restantes según las grandes tendencias que organizan el voto, en este caso continuismo versus oposición.

Este proceso beneficia a la candidatura que ocupa con mayor claridad uno de los extremos, y penaliza a aquellas que quedan en posiciones intermedias o poco definidas.


El valor analítico de plataformas como Tomatómetro

Más allá de los resultados específicos, este ejercicio demuestra que plataformas de participación ciudadana como Tomatómetro pueden generar información valiosa para entender el paisaje electoral, incluso en contextos altamente fragmentados.

Sin pretender sustituir encuestas representativas, este tipo de análisis permite observar cómo piensa y simplifica el electorado, ofreciendo una mirada complementaria y poderosa para interpretar dinámicas políticas complejas.


Nota metodológica

Este análisis fue realizado utilizando:

  • Datos: Más de 300,000 transacciones de voto en Tomatómetro
  • Muestra: 7,808 votantes que evaluaron a los 20 candidatos
  • Técnicas: Análisis de Componentes Principales (PCA) y Clustering Jerárquico (método de Ward)
  • Varianza explicada: 59.8% en dos componentes principales

Los resultados se actualizan periódicamente a medida que se acumulan más datos de votación.

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